El estrés es una respuesta natural al cambio, al desafío y a lo desconocido. Pero la intensidad del estrés que muchas personas experimentan hoy en día va mucho más allá de las presiones cotidianas del trabajo o de la vida doméstica. Cuando los acontecimientos que escapan a nuestro control nos parecen aterradores, impredecibles o inseguros, nuestro cuerpo y nuestra mente reaccionan de formas comprensibles.
En momentos como éste, es especialmente importante afianzarnos en prácticas que nos ofrezcan estabilidad, conexión y un sentido de agencia. Aunque no podemos eliminar la incertidumbre, podemos crear herramientas que nos ayuden a atravesarla con compasión y resiliencia.
Por qué pesa tanto la incertidumbre
Los seres humanos estamos programados para la previsibilidad y la seguridad. Cuando el mundo parece inestable, ya sea por acontecimientos comunitarios, crisis mundiales o dificultades personales, nuestra respuesta al estrés aumenta de forma natural. Esto puede ser así:
- Dificultad de concentración
- Sentirse desconectado o abrumado
- Mayor irritabilidad o agotamiento
- Problemas para dormir
- Síntomas físicos como tensión, dolores de cabeza o molestias estomacales
Estas reacciones no son signos de debilidad. Son señales de que tu mente y tu cuerpo están haciendo todo lo posible para dar sentido a lo que está ocurriendo.
Centrarnos en lo que está bajo nuestro control
Cuando hay tantas cosas que parecen inciertas, volver a lo que podemos controlar nos proporciona seguridad. Aunque no podemos dictar los acontecimientos del mundo ni el comportamiento de otras personas, podemos influir en nuestro entorno interno.
1. Tu respiración y tu sistema nervioso
La respiración lenta e intencionada, las técnicas de enraizamiento o los breves momentos de atención plena pueden ayudar a sacar al cuerpo del modo de supervivencia y llevarlo a un estado más estable. Incluso una breve pausa puede marcar una diferencia significativa.
2. Microelecciones diarias
Pequeños hábitos como beber agua, estirarse, salir al aire libre o reducir la exposición a noticias molestas ayudan a regular el estrés y favorecen la resiliencia.
3. Buscar y recibir apoyo
Acudir a personas de confianza o apoyarte en relaciones de apoyo puede aliviar la carga emocional y recordarte que no estás sola.
4. Establecer límites a la información
Tomarte descansos de las redes sociales o de las constantes actualizaciones de noticias puede proteger tu espacio mental y evitar el agobio.
Aceptar lo que no podemos controlar
Parte de navegar por la incertidumbre consiste en reconocer amablemente que algunas circunstancias escapan a nuestra influencia personal. No se trata de rendirse. Se trata de preservar tu energía para aquello sobre lo que puedes influir.
Algunos ejemplos son:
- Las elecciones o emociones de los demás
- Acontecimientos externos y circunstancias imprevisibles
- El momento o la disponibilidad de nueva información
Dejar ir lo que no se puede controlar crea espacio para el descanso, la curación y la claridad.
Habilidades prácticas para superar la incertidumbre
1. Enraizarse en el momento presente
Notar cinco cosas que puedes ver, cuatro que puedes tocar, tres que puedes oír, dos que puedes oler y una que puedes saborear puede ayudarte a romper los ciclos de preocupación y devolverte al presente.
2. Crear pequeños momentos de seguridad
Encender una vela, escuchar música relajante o tomarte un momento de tranquilidad para ti mismo puede ser una señal de consuelo para tu sistema nervioso.
3. Utilizar el movimiento para liberar tensiones
Los estiramientos suaves, caminar o sacudir la tensión ayudan a aliviar el estrés almacenado en el cuerpo.
4. Poner nombre a tus sentimientos
Poner palabras a tus emociones reduce su intensidad y ayuda a crear una sensación de claridad interna.
5. Conectar con los demás
Compartir incluso un simple mensaje como «Hoy me siento muy mal» puede aligerar el peso emocional y reforzar la conexión.
Cuando el estrés te abruma
El estrés suele fluctuar en los momentos difíciles. Si el miedo, la preocupación o el agotamiento empiezan a afectar al funcionamiento diario o te parecen inmanejables, puede ser útil acudir a un profesional de la salud mental o a un servicio de apoyo comunitario.
No hay momento equivocado para pedir ayuda. El apoyo existe exactamente para momentos como éste.
Avanzar con compasión
Los tiempos inciertos nos exigen mucho. Nos piden paciencia cuando nos sentimos agotados, claridad cuando la vida nos parece confusa y fuerza cuando el mundo nos parece pesado. A pesar de todo, la compasión por ti mismo es importante.
Date permiso para moverte lentamente. Para descansar. Para sentir lo que sientes. Para dar pequeños pasos que te ayuden a recuperar la sensación de arraigo y seguridad.
Incluso en tiempos abrumadores, hay formas de recuperar momentos de estabilidad y conexión. Te mereces ambas cosas.